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El día de la graduación

Es el día de la graduación, todos andan muy monos, con sus mejores galas, muy alegres ; en un rato, ya unos más jarras que otros y brindando ; las mamás, o en su caso los papás, presumiendo a su muchachito, que ya es todo un licenciado ( o arquitecto o doctor, o lo que sea) ; se sigue la fiesta y probablemente el porno se siga la jarra con los cuates ; al otro día la cruda es de campeonato, y aunque no quiere se levanta al baño, hace lo que tiene que hacer y al observarse al espejo se da cuenta de algo que no había notado, algo que no quería afrontar, algo que ni le había pasado por la mente : terminó la carrera, se acabó la escuela (wuuuujuuuuu ! ! !), pero y ahora qué ? ? ?

Esta es una pregunta que no sólo se hace este cuate, habemos miles que la hacemos y no solo al siguiente día de la graduación, a algunos nos cae el veinte hasta que aquella persona que nos ha mantenido toda la vida empieza con un dulce tono a decir “haber m’ijo, ahora que ya tienes la carrera que vas a hacer ? ?, vas a buscar trabajo ? ? ” ; trabajo, esa palabrita es la que más se queda y también la que no se quiere escuchar, al menos en algunos casos como el mío en que hemos sido parásitos toda la vida y si queremos algo solo decimos “quiero” y ahí está, claro, esta el otro caso de aquellos que desde pequeños han tenido que buscarse sus cosas y trabajar y ese “quiero” se transforma en un “quiero, pues consigo” ; en estos casos, supongo, la cosa es algo menos complicada, pero no le quita su mérito.

Bueno, pero el punto es, ya no hay escuela, hasta cierto punto ya no hay responsabilidades u obligaciones, pero noooooooooooo ! ! ! ! ; ahora es cuando más difícil se vuelve el asunto ; primero, en muchos casos no sabes que hacer, quizá algunos hagan servicio social o tesis o lo que sea que se haga después en cuestiones académicas, pero y luego ? ? ; quizá otros consigan algún xxx ya sea porque de puro milagro se conectan rápido en los círculos laborales, o aquellos con más suerte, consiguen trabajar con papi o mami o al menos como entrar a trabajar a algún lado ; pero, es realmente lo que quieren ? ?

Es común que muchos de los recién egresados no encuentren trabajo en su área, o sea, en aquello en lo que se graduaron, sino que empiecen en otros ramos en los que generalmente no piden experiencia ; y es que eso de la experiencia es criminal, te piden como requisito para un empleo que tengas quinientos mil años de experiencia y 15 de edad casi casi, como diría un comercial de no me acuerdo que, “Cómo quieren que tenga experiencia si no consigo trabajo, y como consigo trabajo si no tengo experiencia ? ?” ; claro, esto no se aplica a aquellos afortunados que desde antes consiguieron trabajo en el área y ya tiene su experiencia, lo digo por todos nosotros los flojos que dejamos todo al ultimo momento, y que estoy segura hay muchos casos.

Pero bueno, esto no es lo único que afecta las ideas de aquel jovenzuelo recién egresado, hay también otras opciones, una es la de seguir estudiando, ya sea que se avienten con la maestría y después el doctorado, o alguna especialización ; esto es muy conveniente, por que se aumenta el ridiculum y además le da más “caché ” al sujeto en cuestión (esto es frase de un amigo medio alucinado), también, en muchas ocasiones esto ayuda a conseguir empleo mas rápido, aunque no siempre ; respecto a esto no tengo la menor idea porque con trabajos trato de arreglar mi vida después de terminar la carrera, así que no me pienso meter en este asunto.

Claro, están también aquellos que se siguen estudiando, pero no maestrías y especializaciones, sino otra carrera, ya sea porque tienen mucho tiempo de sobra, o porque de plano lo que estudiaron no era lo que creían y no piensan vivir con algo que no les late, a estos últimos un aplauso de pie (pero solo uno), por tener el enorme valor de rearreglar su vida a estas alturas del partido, aunque como se dice, nunca es tarde.

Y esto es muy común, suele suceder cuando uno esta en el periodo previo a escoger carrera ; en ciertos casos, muchos ya tienen decidido que van a estudiar casi desde que están en el kinder, pero en otros, es la hora de llenar los papeles y no sabes ni que onda, y esto es muy peligroso porque puedes dejarte influenciar por el medio, léase cuates, novio/a, etc., o en el pero d los casos, en lo que tus amados progenitores te digan que te conviene más para el futuro (“cómo vas a estudiar música ??!!, te vas a morir de hambre !!, mejor estudia medicina como tu primo Panchis, mira que bien le va”), claro que no lo hacen en mal plan, sino por ayudar a que su adorado retoño triunfe en la vida ; pero esto a fin de cuentas no siempre sale bien ; claro, puede suceder que aquellas influencias tengan buen resultado y termines adorando la carrera y además de todo que termines ganándote la vida de ella y muy bien ; pero también esta que al terminar te quedes diciendo “esto no me gusta”, y ya sea que ni la termines o la termines y estudies algo que si te agrade porque ya cumpliste, o que toda la vida te la pasas lamentándote por el error.

Pero bueno, después de esto, ya son muchas cosas que considerar respecto a lo que va a suceder con tu vida a partir de ahora que se acabo la escuela (ya no es tan emocionado el wuuujuuuu), aun así, siempre va a estar el gusanito diciendo no vas a trabajar (tradúzcase gusanito por aquella persona que te mantiene) ; por supuesto, insisto, esto no se aplica en el caso de aquellos que se ganan la vida solos desde hace tiempo, solo de los que nos estamos quebrando el coco con saber que vamos a hacer ahora ; de cualquier forma, cualquiera que sea tu decisión, o tus opciones, pues suerte ! ! !, claro y si encuentras trabajo rápido y bien pagado, pues consígueme uno no ? ?

Y que sucedió con aquel muchachito del espejo y la cruda fenomenal ? ? ; pues después de hacerse todas estas preguntas se miró fijamente, se lavó las manos y se volvió a quedar bien dormido.

‘2 francos, 40 pesetas’: arte colectivo

El cine es como el espacio absoluto de todas las formas, es como la arquitectura interminable de la conciencia, como el vuelo hacia las orillas del malecón del alma. El cine es un   paréntesis abierto al tiempo de la incertidumbre. Hay un cine para vivir en él, que es como el reflejo del alma de cada uno y como un goteo diminuto del alma total del mundo. El cine es la más colectiva de todas las artes.

Ni el más genial de los directores, ni el guionista más ocurrente, ni los films más extraordinarios o actores conseguirían por sí solos lo que sí pueden lograr pintores, escultores,músicos o escritores de manera individual. Detrás de cada película terminada y entregada para su exhibición hay muchos profesionales que han contribuido, cada uno en la medida de su experiencia, de su talento y de su responsabilidad, al resultado final, a la conformación de la obra de arte. La película es un todo, de perfección más o menos alcanzada, que deja en nosotros informaciones, sensaciones, incomodos, reflexiones, emociones o asombros y que añade algo, como hacen todas aquellas manifestaciones artísticas con las que nos topamos, a nuestro mundo propio o individual.

En estos tiempos que corren, en los que parece que fuerzas innominadas (o no tanto) y poderosas (desde luego) se conjugan para frenar el crecimiento cultural de sexo casero y de nuestro pueblo, y especialmente en lo que respecta al cine, en estos tiempos, digo, debiera ser acontecimiento valorado y celebrado el que aparezca de pronto en las carteleras una película fresca, sincera, simpática, entrañable, inteligente, emotiva, hermosa, cuidadosamente creada, colectivamente trabajada y, sobre todo, nuestra.

Es el caso de ‘2 francos, 40 pesetas’, que ayer, viernes 28 de marzo, se estrenó en muchos cines de España. La película, realizada en su mayor parte en la hermosa localidad suiza de Wildhaus, en el cantón alpino de San Gall, llega como continuación a ‘Un franco, 14 pesetas’, estrenada seis años atrás.A mi modo de ver, esta segunda entrega mejora en muchos aspectos (formales, interpretativos y técnicos) a la primera. Ambas entregas nos refieren historias de emigración de familias españolas a los países centroeuropeos en los años 60 y 70.

La familia de Carlos Iglesias (director, guionista y actor) y él mismo, siendo un niño, fueron protagonistas de aquella singular, numerosa y no pocas veces dramática emigración y, sin duda por esto, ambas cintas están teñidas de una sensibilidad que el espectador percibe y agradece, y dotadas de una credibilidad que contribuye a la solidez de las historias. Carlos Iglesias es uno de esos cómicos increíbles que con dos palabras y un gesto te hacen reír para, seguidamente, sin que la risa aún te haya abandonado, humedecerte los ojos y ablandarte el corazón, al modo de aquellos viejos payasos que acomodaban en un mismo pliegue de los labios, en el mismo brillo de los ojos, la felicidad y la tristeza.

Pero también Carlos Iglesias es un buen director de cine de porno mexicano, lo demuestra en esta cinta tanto a la hora de elegir, implicar y dirigir a los actores, como de determinar los planos y mover la cámara, buscar la luz o elegir la música. Cada escena está pensada para agarrar al espectador (desde el humor, desde la emoción o desde la fotografía) y no soltarlo en ningún momento. Cierto es que el guión sufre en algún momento la tentación de inclinarse hacia situaciones tópicas (el señor del Opus y la Guardia Civil o los personajes de las dos suegras), pero son detalles que no ensombrecen la genialidad de otras muchas escenas, propias de la mejor comedia realista española, como las conversaciones de los dos jóvenes (prometedoras actuaciones de Luisber Santiago  Adrián Expósito), la discusión matrimonial entre Carlos Iglesias y una formidable Nieve deMedina frente a la recepcionista suiza, los momentos previos al bautizo o el baile final repleto de comicidades bien dosificadas (como la borrachera del cura) y de inteligentes sugerencias que, como en cualquier obra maestra, evitan contar lo que ya el espectador está imaginando. También el trabajo del cómico Javier Gutiérrez añade credibilidad a la historia con el singular manejo que él hace de las incertidumbres.

Cabe destacar el trabajo de adaptación de Isabel Blanco y, en general, de todos los actores, cuya fidelidad al espíritu de la historia, hace que la película se conforme como una de las cintas cómicas españolas más importantes de estos últimos años de sequía creativa y abandono (por no decir rechazo) administrativo. Y nome puedo olvidar de la fotografía de Tote Trenas, que sin duda será un firme candidato al Goya. Como decía, el cine es un arte colectivo y cuando un grupo de profesionales se entrega con talento, fidelidad y humildad a un proyecto artístico los resultados no suelen defraudar.

Creo que debemos, pues, celebrar gozosamente la llegada de esta película a nuestras escurridas carteleras, como también debemos agradecer que aún existan productores como Juan Gona que arriesguen su dinero en la creencia de que aún es posible la belleza. Megusta el cine yme duele su pobreza. ‘2 francos, 40 pesetas’me ha renovado la confianza. Las imágenes del buen cine son siempre perpetuas, como esos retratos que perduran en los silencios de los cajones como inequívocos fantasmas de la eternidad. Animo a todos a ver esta película y a no olvidarse que tanto daño hacen al cine (como a la cultura en general) las injustificadas y violentas subidas de impuestos, como la ladronería irresponsable de las descargas ilegales. Merece la pena acudir a las salas a empaparse con la magia del cine. Ésta es una buena ocasión.